La Guancha, el aro y su mercado del agricultor

Hoy, después de casi quince años se ha inaugurado el mercado del agricultor de nuestro pueblo. Una infraestructura que. aunque tarde, ¡por fin! ha llegado, pues la actividad agrícola -como bien se puede contrastar en las páginas del ISTAD (Insituto de Estadística canario)- está en claro declive en La Guancha.

No hay nada más que dar un paseo por nuestras medianías o costas y ver como abundan cada vez más los terrenos en baldíos o se selvatizan, camuflándose con la vegetación de la zona, porque ya se sabe, que lo que no es rentable se suele tirar al saco del olvido

No vamos a entrar a valorar el modo o sistema que se ha empelado para ponerlo en funcionamiento –no nos corresponde a nosotros este asunto-, lo que si queremos hacer especial hincapié es en aquellas premisas que se marcan en los estatutos o en los reglamentos de funcionamiento de este tipo de infraestructura, y no es otra cosa que la irrenunciable necesidad de que todo lo que se venda en el mismo proceda de los terrenos de La Guancha, teniendo sus agricultores especial consideración y trato. Evidentemente esto hay que trabajarlo para recuperarlo, pues agricultores –que vivan exclusivamente de su producción- en el pueblo apenas hay un puñado.

Para ello es básico impulsar una serie de organismos que ayuden a potenciar la actividad agrícola. La batalla no la puede hacer solo una persona. Es necesario contar con alguna oficina local de agricultura con técnicos preparados para ayudar y potenciar este sector, bien sean peritos agrícolas, Adls u otro tipo de técnicos que conozcan a fondo el sector. Es imprescindible tener un buen canal de información de todas las ayudas que existen para el sector, es importante ayudar al agricultor en los trámites administrativos y es sumamente importante, que se sientan apoyados y entendidos.

Es necesario además sacarle todo el jugo a las oficinas agrarias comarcales, que para algo están, y es importantísima la formación. No puede ser que el instituto de La Guancha no cuente dentro de su programa curricular con estudios secundarios de especialidad en actividades agrícolas (bien sean módulos superiores, por ejemplo) que tenga que ver con el campo, exceptuando la que tiene que ver con los vinos.

Población, políticos y técnicos tiene que ir de la mano para dar un impulso definitivo a este sector, que bien, no resolverá el problema del paro de la comarca, pero ayudará enormemente en las economías familiares y devolverá al pueblo sus verdaderas raíces.

Y hablando de ayudarse con lo que produce la tierra, creemos que en La Guancha se está tardando en impulsar un estudio serio y riguroso a nivel universitario sobre uno de los productos más apreciados y valorados, y que es desconocido aún por una parte muy importante de la propia población guanchera: el aro.

No hace mucho se publicó en el periódico El Día el siguiente artículo que adjuntamos a continuación que nos habla sobre los misterios del cultivo y las virtudes de esta planta medicinal, planta que –junto a otras- debería ser mimadas y potenciadas en el recién inaugurado mercado del agricultor local, con sitio predominante y una buena campaña promocional, pues serán muchas las personas de la isla que comprarán nuestro aro, nuestros duraznos costeros, nuestras papas bonitas, etc.

 

El aro que cura

El ex profesor de tecnología José Yanes Quintero es uno de los pocos valedores del cultivo de una planta en vías de extinción muy apreciada por sus cualidades medicinales.

EL DIA – 12/dic/10

R.B., San Juan de la Rambla

 

El profesor retirado José Yanes Quintero se ha convertido en uno de los pocos valedores del cultivo del aro en San Juan de la Rambla, quien destaca sus propiedades medicinales y quien advierte que desde hace algunos años se encuentra en proceso regresivo con peligro de extinción por el decaimiento de la agricultura en el Norte de Tenerife. Sin duda, sobresale en el escaso grupo de personas que todavía se dedica a la siembra y procesamiento de este tubérculo. Durante 35 años fue docente en el Politécnico Nuestra Señora de Candelaria, lo que no le ha restado tiempo para emplearse en el cultivo de este tubérculo conocido científicamente con el nombre “Arum italicum”.

La producción de aro en la comarca es prácticamente testimonial, algunos kilos, según precisa José Yanes. Su precio ronda los 30 euros por kilo, y su elevado costo obedece al trabajo que se requiere desde su cultivo hasta su refinamiento, dado que el producto final es una especie de harina. Justifica su valor en el hecho que para obtener 10 kilos del producto refinado se necesita procesar 100 kilos o un quintal.

“Cuando yo no pueda cultivarlo -explica -, se perderá esta actividad agrícola en la familia”.

El aro forma parte de la categoría de las plantas perennes con tubérculos que se ramifican en su base como batatas, de las que parten varias hojas de las que salen flores cuando alcanza su mejor época. Esta especie florece con la llegada de la primavera y al comienzo del verano suele tener sus frutos maduros, según explica José Yanes.

Hay que tener muy en cuenta que se trata de una planta venenosa en origen, cuya característica desaparece con el calor. Se utiliza como tóxico, purgante y expectorante, pero también, conforme matiza, el preparado se suele combinar con natillas o chocolate, porque previene la irritación. Agrega que “contrarresta los efectos del chocolate”. Debido a su toxicidad en crudo es necesario extremar las precauciones al manipularla antes de su refinamiento.

Aclara que el proceso de cultivo y elaboración posterior tras la cosecha suele ser muy complicado y laborioso, sobre todo, si se dedica al uso medicinal: se debe lavar a fondo, luego se pela. A continuación se le deja secar sobre cañizos o colgado con cuerdas.

Indica que “esta planta una vez procesada se ha utilizado siempre para curar dolencias del aparato digestivo, vías urinarias, y afecciones de la piel. Hay quienes lo toman en crudo, una vez tratado”.

El aro permanece en la tierra un año, conforme explica don José Yanes, se recolecta, y en el plazo de un mes se vuelve a sembrar.

“Mientras permanece en la tierra -añade- hay que limpiarlo de maleza o hierbas; abonarlo, y desparasitarlo dado que cría un insecto conocido como taladro que lo perfora, mediante la aplicación de insecticidas o veneno. Toda familia que tuviera un terreno cultivaba esta planta, particularmente en las zonas costeras, aunque también abundaba en las medianías. En este sentido, sobresalió el agricultor Pedro Álvarez, en La Vera Alta, que vivía en la carretera de acceso de La Guancha a Icod el Alto”, narra este veterano agricultor.

Señala como la mejor época para la cosecha finales de enero y comienzos de febrero, “porque si pasa de esa fecha, comienza a germinar, concretamente, en la primavera. Cuando germina ya no tiene tanto almidón. Una vez recolectado se lava y se pelan las cáscaras. Como quiera que nacen con grietas, se debe profundizar en su higiene. Estamos ante una batata propiamente dicha. Tras la limpieza se procede al rallado, que antiguamente, de hacía a mano. A continuación se cuela para extraer el almidón y se pasa a unos sacos, sin perder de vista la limpieza, para quitarle la pasta mayor. Una vez decantado se le quita el agua. Luego se vuelve a colar con un paño muy fino y se seca al sol y se muele en el pasa puré y queda listo para vender”.

El aro se consume principalmente para aliviar determinadas dolencias y es apropiado para las resacas. Yanes confiesa que “mucha gente me pide, casi de rodillas, que siga cultivando esta variedad de batata por sus propiedades curativas, pero ya no puedo como antes”.

 

En otro post de nuestro blog habñabamos sobre este tema. Les deamos el enlace ppor si quieren echarle un ojo:
http://lacomunidad.elpais.com/jecalorena/2009/10/19/la-guancha-y-produccion-aro-reconstituyente-intestinal

 

Pd.: En fin, que enhorabuena a todo el pueblo por este nuevo bebé que nace. Felicidades a los que pensaron hace ya quince años que esta infraestructura era posible y también a los que lo pusieron en pie en una segunda instancia, pero ahora toca mimarlo, cuidarlo y hacerlo crecer. En ello nos va parte de nuestro futuro y el de los que nos siguen.

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4 respuestas a La Guancha, el aro y su mercado del agricultor

  1. NIEVES dijo:

    Me gustaría saber si el Aro es un producto ecológico ? lo consumo para alguna dolencia
    digestiva, pero me preocupa los productos que se puedan utilizar para tratar el insecto
    que ataca a dicho tubérculo. Es una pena la falta de conciencia ecológica de la gran mayoría de los agricultores, sobre todo cuando esta en juego nuestra salud.
    Un saludo.

    • pantaleona dijo:

      Nos consta que no lleva ni es tratado con ningún tipo de producto fitosanitario. De todas formas le invitamos a pasárse por San Juan de la Rambla o el barrio de Santa Catalina (en La Guancha) y charlar diractamente con sus productores para quitarse las dudas. Nosotros también lo usamos para dolencias digestivas. Gracias por su comentario.

  2. Miguel dijo:

    Estoy buscando tubérculos de Aro para plantar. ¿Alguien me puede decir dónde lo puedo conseguir? Muchas gracias. Acepto trueque por semillas u otras cosas que cultivo.

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